Friday, February 26, 2016

Bloguero Invitado: Emanuel Landau Herrera


Nuestro egresado Emanuel Landau Herrera (DPRM 1999, TCI 2007, GGSA 2010, CTOC 2011) de Panamá escribió el siguiente artículo titulado, “Crimen organizado y política relación simbiótica.”

Las ideas presentadas aquí no representan las opiniones oficiales, ni del Departamento de Defensa (DoD), la  Universidad Nacional de Defensa (NDU) o el Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa William J. Perry. Para cualquier uso, en todo o en parte, de las mismas, o para su publicación, se sugiere la debida coordinación con el autor del documento. El uso de estos materiales no está autorizado.


CRIMEN ORGANIZADO Y POLITICA RELACION SIMBIOTICA 

La mafia es mafia por su relación política, esta frase fue acuñada por el sociólogo y político calabrés Francesco Forgione, entre los años 2006 y 2008.

Coincidimos con estas palabras sobre todo por el aspecto novelesco y cinematográfico con el tema sobre este mal, que ha sido llevado a libros, pero sobre todo al cine, solo tenemos que ver series como El Señor de Los Cielos, El Cartel de los Zapos o Señora Acero. En todas las tramas hay un elemento común, solo enfocando el entorno en que se desenvuelven estas historias el nexo entre actores del Estado y los miembros de los carteles.

Para un grupo o alguna persona que se mueve al margen de la ley es importante contar con una gama de elementos esenciales, como información oportuna, acceso tecnológico, protección de actores del Estado, acceso a la clase política y los abogados más renombrados y expertos del mercado jurídico nacional e internacional.

Es esta la principal razón que ha llevado a los Estados a buscar mecanismos de comunicación y cooperación que traspasen las fronteras para enfrentar a estas organizaciones.

La paradoja es que hoy en día hablar de crimen organizado ya no solo es referirse a los carteles de comercialización de la droga. Ahora y desde décadas ha surgido un nuevo actor que se viene a sumar a la lista de las organizaciones criminales. Valga decir cuando alguna organización de carácter político cuya existencia en un régimen democrático es para administrar el Estado y procurar el bien común de todos los ciudadanos, se convierte en una organización criminal cuyo fin es usufructuar de manera ilícita de todos los recursos que genera la administración de un Estado.

Según Lupha la relación que las organizaciones criminales mantienen con sistemas políticos bajo las que operan pueden ser de tres tipos: predatoria, parasitaria y simbiótica.
Según este autor la relación predatoria es propia de grupos que carecen de capacidad o interés para manipular el funcionamiento de instituciones públicas o entrar en contacto con algún actor político. La relación parasitaria se da cundo las organizaciones criminales llegan a actuar como parásitos de un sistema político, corrompiendo y manipulando a los actores para su beneficio en ciertas áreas.

Se da también la situación de que una relación parasitaria se desarrolla y prospera en los Estados donde sus autoridades se vuelven permisivas a pesar no haberse corrompido mirando para otro lado y dejando circular el dinero producto de la delincuencia organizada si este dinero ayuda a su economía nacional.

La relación simbiótica se materializa cuando las organizaciones criminales desarrollan una relación formal con el Estado.

Mirando hacia  nuestro entorno interno nos preguntamos en ¿cuál de estas relaciones puede identificar la clase política regional?

El otro aspecto es mirar cuales son las estrategias criminales para corromper y manipular las instituciones públicas, De La Corte Ibáñez define que hay corrupción allí donde alguien infringe deberes inherentes al cargo o profesión que ocupa para obtener algún beneficio privado. Ya sea en el ámbito privado o público.

Los ejemplos de la región nos llevan a una nueva modalidad que el autor llama la infiltración y captura del Estado, por parte grupos económicos dentro de la clase política. A estos actores los une un fuerte vínculo común, una comunidad de intereses, que forman parte de la naturaleza del ser humano, la ambición, la codicia y la gula consumista.

Estas conductas están identificadas como vicios de la personalidad humana. Vemos que estos grupos se organizan con un fin común y colectivo: obtener beneficios económicos de manera ilegal sangrando las arcas del Estado a través de mecanismos dentro de la ley, pero en la mayoría de los casos los mecanismos de obtención de recursos han sido debidamente planeados por personas en posiciones clave en cada uno de los lugares donde cada actor hace su parte o su tarea específica.

Panamá es signataria de la Convención de Naciones Unidas contra la delincuencia organizada y ha recogido las principales normas en la


Ley Nº 121 (De martes 31 de diciembre de 2013)QUE REFORMA EL CÓDIGO PENAL, JUDICIAL Y PROCESAL PENAL Y ADOPTA MEDIDAS CONTRA LAS ACTIVIDADES RELACIONADAS CON EL DELITO DE DELINCUENCIA ORGANIZADA. 

El espíritu de esta ley se adhiere al cuerpo de la Convención de Palermo contra el Crimen Organizado.

Esta convención define:
“grupo delictivo organizado”: se entenderá un grupo estructurado de tres o más personas que exista durante cierto tiempo y que actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos graves o delitos tipificados con arreglo a la presente Convención con miras a obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de orden material;

Define: “delito grave”: se entenderá la conducta que constituya un delito
punible con una privación de libertad máxima de al menos cuatro años o con una pena más grave;

Define: “grupo estructurado”: se entenderá un grupo no formado fortuitamente para la comisión inmediata de un delito y en el que no necesariamente se haya asignado a sus miembros funciones formalmente definidas ni haya continuidad en la condición de miembro o exista una estructura desarrollada;

a   a) Una de las conductas siguientes, o ambas, como delitos distintos de los que entrañen el intento o la consumación de la actividad delictiva:

i)   El acuerdo con una o más personas de cometer un delito grave con un propósito que guarde relación directa o indirecta con la obtención de un beneficio económico u otro beneficio de orden material y, cuando así lo prescriba el derecho interno, que entrañe un acto perpetrado por uno de los participantes para llevar adelante ese acuerdo o que entrañe la participación de un grupo delictivo organizado;
ii)   La conducta de toda persona que, a sabiendas de la finalidad y actividad delictiva general de un grupo delictivo organizado o de su intención de cometer los delitos en cuestión, participe activamente en:
iii)   Actividades ilícitas del grupo delictivo organizado;
iv) Otras actividades del grupo delictivo organizado, a sabiendas de que su participación contribuirá al logro de la finalidad delictiva antes descrita;

b) La organización, dirección, ayuda, incitación, facilitación o asesoramiento en aras de la comisión de un delito grave que entrañe la participación de un grupo delictivo organizado.

Amigos y amigas lectores, evalúen ustedes si hay o no una relación simbiótica, entre los actores sociales descritos, ocupen, por un momento el lugar de un fiscal investigador y asuman sus propias conclusiones, ejemplos recientes en toda la región, nos sirven de referencia. 

Espero que esta reflexión descriptiva sirva para entender la realidad regional y la grave amenaza a la que se enfrentan las instituciones democráticas y el ciudadano común en este entorno globalizado por la tecnología con el uso de redes sociales y con tantas expectativas de una democracia participativa, justa, distributiva y sobre todo donde cada ciudadano se pueda sentir seguro, en su vida cotidiana y en el disfrute de sus bienes materiales.


BIBLIOGRAFIA

Ley Nº 121 (De martes 31 de diciembre de 2013)QUE REFORMA EL CÓDIGO PENAL, JUDICIAL Y PROCESAL PENAL Y ADOPTA MEDIDAS CONTRA LAS ACTIVIDADES RELACIONADAS CON EL DELITO DE DELINCUENCIA ORGANIZADA

Criem.org Evolución y claves de la delincuencia organizada, Luis de la Corte Ibáñez, Andrea Giménez-Salinas Framis.2010, Editorial Ariel, Barcelona.

Narcotráfico, Corrupción y Estados, Como las redes ilícitas han reconfigurado las instituciones en Colombia, Guatemala. Y México, Luis Jorge Garay Salamanca, Eduardo Saucedo-Albarn, 2012, Ramdom House Mondadori. Bogotá, Colombia.

PERIODICOS

La Prensa, Panamá.

La Estrella de Panamá, Panamá.




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