Friday, October 5, 2012

Bloguero Invitado: Noticias de la Semana entre el 1 al 5 de octubre 2012

*The opinions expressed here do not necessarily reflect those of the Center for Hemispheric Defense Studies, the National Defense University, or the U.S. Department of Defense. Las opiniones aquí expresadas son las de los autores y no reflejas necesariamente la opinión del CHDS, NDU ni la del gobierno de los Estados Unidos.

Hoy se instalan las 39.018 mesas de votación para el 7 de octubre, en Venezuela

(http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/121005/hoy-se-instalan-las-39018-mesas-de-votacion-para-el-7-de-octubre)


COMENTARIO

El próximo domingo, 7 de octubre, se celebrarán en Venezuela elecciones para escoger a quien dirigirá los destinos del país por los próximos seis años. Tal y como es del conocimiento público, dos candidatos presidenciales medirán sus fuerzas ese día, tratando de convencer a los venezolanos, más que sobre las bondades de sus propuestas, en relación con los peligros que se producirían en el país de ganar el oponente.

Si analizamos cómo se desarrolló la campaña electoral, (la cual finalizó anoche) entenderemos el stress que han tenido que padecer los venezolanos durante todo este tiempo. Y es que al drama que ha significado vivir en un país que ha estado sometido a distintas situaciones políticas, graves problemas de inseguridad y terribles crisis económicas, se le une una pasión política e intolerancia desbordada e implacable, por parte de ambos grupos políticos.

Bajo estas circunstancias se presentan estas elecciones presidenciales, en donde a la continuidad de la llamada “Revolución Bolivariana”, liderada por el presidente Chávez, se le opone lo que el candidato de la oposición, Henrique Capriles Radonski, ha bautizado como el “Autobús del Progreso”.

Es mucho lo que se ha dicho sobre ambos candidatos, así como sobre sus proyectos políticos. Al oficialista se le acusa, no sin razón, de liderar un proyecto político que transformará al Estado, de una Republica democrática con una economía social de mercado, a un Estado marxista. De hecho el propio presidente de la Republica así lo ha reconocido. Al candidato Capriles se le denuncia de querer regresar al pasado a fin de implantar un paquete económico neoliberal, que apoyado por los partidos políticos tradicionales en Venezuela, Acción Democrática y COPEI (rechazados mayoritariamente por la sociedad venezolana), diera al traste con los programas sociales que el gobierno bolivariano ha desarrollado en estos casi 14 años de gobierno.

Verdad o mentira de estas afirmaciones, el caso es que el ambiente electoral venezolano está plagado de rumores, denuncias de intento de golpe de Estado, advertencias sobre un posible fraude, temor respecto a la posibilidad que se generen hechos de violencia, y en fin, toda una serie de situaciones que en vez de garantizar el derecho constitucional del elector, de elegir a su candidato en un clima democrático, más bien pareciera que estuviera dirigido a espantarlo y evitar que decida.

Ambos candidatos tienen muchas posibilidades de ganar, pero lógicamente uno será el elegido. Del lado del oficialismo, este cuenta con una extraordinaria maquinaria política, capaz de movilizar a una “montaña humana”, como lo demostró en el cierre de la campaña electoral del candidato Chávez en la ciudad de Caracas, en el día de ayer. Igualmente, el presidente-candidato cuenta con un discurso político agresivo, pero muy hábil a la hora de manipular a las masas, las cuales son muy sensibles a ese inmenso carisma que lo acompaña. De hecho las encuestadoras más conocidas del país lo dan como virtual ganador.

En el caso de Capriles no es poca cosa convertirse en el abanderado de la oposición, acaparando todo el descontento que durante todos estos años de revolución bolivariana la sociedad venezolana ha venido manifestando.

Resulta un tanto arriesgado pronosticar los resultados del próximo domingo, si bien todo pareciera indicar que el oficialismo, y con ello la revolución bolivariana (o “Socialismo del Siglo XXI”), se mantendrá en el poder. En todo caso, el objetivo de nuestro comentario no se dirige a apostar por alguno de los dos candidatos, sino a ratificar que solo en democracia podemos elegir a nuestros gobernantes, y solo mediante elecciones transparentes puede adquirirse la legitimidad necesaria para que aquellos que no votaron por el ganador, acepten la voluntad popular. Quiera Dios que estos requisitos fundamentales del Estado de Derecho sean respetados en Venezuela.-

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